Mirando hacia atrás en 2025, el oro fue sin duda la estrella del año. Pasó de rondar los 2.700 dólares en enero a alcanzar máximos cercanos a 4.350 dólares por onza en diciembre, un rally histórico que dejó a muchos inversores con la boca abierta. Yo personalmente no me esperaba que subiese con tanta fuerza, considerando que el S&P 500 y el Nasdaq también tuvieron años sólidos.



Los factores detrás de esta subida fueron bastante claros si uno se fija bien. La Reserva Federal comenzó a recortar tipos de interés a mediados de año, lo que debilitó el dólar y favoreció cualquier activo denominado en esa moneda. Además, las tensiones comerciales entre EE.UU. y China escalaron bastante, con aranceles llegando al 145% en algunos momentos, lo que llevó a muchos a buscar refugio en metales preciosos.

No puedo dejar de mencionar el papel de los bancos centrales. China, Rusia y otros emergentes compraron oro de forma consistente, sumando más de 240 toneladas solo en el primer trimestre. Eso mantiene un piso de demanda estructural que es difícil de ignorar. Los ETFs de oro también jugaron un papel importante, actuando como catalizador en los movimientos alcistas.

En términos técnicos, el metal mostró una estructura alcista bastante clara. Aunque hubo correcciones puntuales, especialmente cuando mejoraba el sentimiento de riesgo o cuando había señales de distensión comercial, la tendencia general fue alcista. El RSI frecuentemente entró en zona de sobrecompra, pero eso no detuvo el rally.

Lo interesante es que el oro subirá probablemente en línea con los mismos drivers que lo impulsaron en 2025. Los bancos centrales seguirán comprando si las tensiones geopolíticas persisten. La política monetaria seguirá siendo acomodaticia en muchas economías. Y mientras haya incertidumbre macro o comercial, el metal seguirá siendo el comodín favorito de los inversores.

Los analistas de los grandes bancos proyectaban para 2025 precios entre 2.750 y 3.000 dólares, pero claramente el mercado tuvo otros planes. Goldman Sachs hablaba de 2.973 dólares, Bank of America de 2.750, pero el oro terminó superando los 4.300. Eso nos dice que subestimaron la magnitud de la aversión al riesgo y la demanda de refugio.

Si algo aprendí de 2025 es que el oro responde a un mix de factores donde la geopolítica y la política monetaria juegan un papel más importante de lo que los modelos tradicionales sugieren. Mientras el dólar siga débil y las tensiones globales persistan, no me sorprendería ver nuevos máximos adelante.
ORO-2,39%
Esta página puede contener contenido de terceros, que se proporciona únicamente con fines informativos (sin garantías ni declaraciones) y no debe considerarse como un respaldo por parte de Gate a las opiniones expresadas ni como asesoramiento financiero o profesional. Consulte el Descargo de responsabilidad para obtener más detalles.
  • Recompensa
  • Comentar
  • Republicar
  • Compartir
Comentar
Añadir un comentario
Añadir un comentario
Sin comentarios